5.9.06

Más que un retrato...



¿Adónde vais, jóvenes, adónde vais, estudiantes que corréis en grupos por las calles, manifestándoos en nombre de vuestras iras y de vuestros entusiasmos, sintiendo la necesidad irresistible de lanzar públicamente el grito de vuestras conciencias indignadas?
¿Vais a protestar contra algún abuso del poder, han ofendido vuestro anhelo de verdad y equidad, ardiente aún en vuestras almas jóvenes, almas que ignoran los arreglos políticos y las cobardías cotidianas de la vida?
¿Vais a reparar una injusticia social, vais a poner la protesta de vuestra juventud vibrante en la balanza desigual donde, con tanta falsedad, se pesa el sino de los afortunados y de los desheredados de este mundo?
¿Vais, para defender la tolerancia y la independencia de la raza humana, a silbar a algún sectario de la inteligencia, de estrecha mollera, que ha pretendido conducir vuestras mentes liberadas hacia el antiguo error proclamando la bancarrota de la ciencia?
¿Vais a gritar, al pie de la ventana de algún personaje esquivo a hipócrita, vuestra fe inquebrantable en el porvenir, en ese siglo venidero que representáis y que ha de traer la paz al mundo en nombre de la justicia y del amor?








Ese relevante extracto pertenece al Yo acuso de Émile Zola, parecen que son frases e ideas eternas que se dan en cada periodo, que se hallan insertas en el inconsciente colectivo de cada sociedad. ¿La labor de cada generación es advertir a su estirpe venidera?¿Es aceptable por ejemplo que la sociedad alemana anterior a la II Guerra Mundial, pudiera criticar a sus retoños?¿Están en poder de la razón absoluta por el mero hecho de tener más años?¿O sencillamente tienen miedo?

No voy a ser yo quien responda a estas interrogantes, aún soy demasiado joven e inconsciente como para aleccionar a generaciones venideras; mi labor simplemente se centrará en desgranar las preguntas que genera el visionado de este conocido retrato que descansa en una de las salas del Museo de Orsay (París).

Supongo, y valga la redundancia que supondrán que el retratado es Émile Zola, pues efectivamente así es, pero esto no es solo un retrato, es un agradecimiento a un amigo, yo diría más, es la manera con la que Edouard Manet correspondía a la defensa que éste le procuró durante años ante las altas esferas artísticas que regían los gustos oficialistas de los Salones, de ahí los artículos zolianos en favor de Edouard que proliferaron por periódicos como L' évènement o la Revue du XIX siècle.

Pero no solo eso, es la puesta en forma de dos discursos que después se desarrollarían con mayor eficacia, por un lado el Impresionismo, al que Manet nunca quiso pertenecer mas su influencia sería decisiva en su nacimiento, desarrollo y sustento; y por otro, el surgimiento del Naturalismo personificado en la perspicaz visión social de Zola.

Al contrario que en otros retratos de la mano del pintor parisino, en este no se abstrae el fondo, como haría por influencia de Velázquez o Goya, ya que el segundo plano de esta tela da cuenta de la realidad artística del momento, o al menos la que imperaba entre el grupo de los transgresores del arte del momento. Una estampa de su polémica Olimpia, tan admirada por el escritor, y que tanto puntilleaba los valores burgueses de sus coetáneos, tras ésta, y como era de esperar una referencia a su querido Velázquez, un boceto de Los Borrachos, ya se vislumbraba el camino triunfal en la historia crítica del pintor sevillano. Y como no, un grabado japonés, realizado por Utagawa Kuniyaki II representando a un luchador, lo que evidencia el gusto que comenzaba a imperar en Europa por la cultura japonesa, y en concreto, por sus ilustradores, y que tendrían una influencia decisiva en el desarrollo de la pintura europea de fines del XIX, el uso exhacerbado de la línea, la simplicidad formal, la elísis de los fondos, etc., todo esto ya lo realizaban los japoneses antes de que tipos como Toulouse-Lautrec o Beardsley lo desarrollarán.

Por lo tanto, el fondo es una auténtica declaración de intenciones, pero vayamos ya al primer plano, tras una desordenada y colorista mesa, se nos presenta al autor irascible, al destripador social: Émile Zola, mirada perdida, piernas cruzadas y semblante serio, sustentando un libro que delata su dedicación a las letras, pero también retrata al amigo, ese que entiende su pintura, su manera de captar la realidad, trazos rápidos y colores vibrantes que no hacen sino evocar las palabras que le dedicara en una de sus encendidas defensas:

¿Saben ustedes el efecto que producen las obras de Manet en el Salón? Sencillamente, estallan en la pared. A su alrededor se muestran los dulzores de los confiteros artísticos de moda, los árboles de azúcar cande y las casas de corteza de papel, los monigotes de harina y miel y las buenas mujeres hechas de crema de vainilla.

Más que un retrato..., es la fotografía pictórica de una época.




Comments:
Qué bien me cae Zolá. Como escritor es magnífico. Y Manet, me encanta, así como la definición de su pintura que da el amigo... un estallido en las paredes.
 
Te has "tirao" a la piscina, pero muy certero, a mi parecer.
No se si conocen el enlace de la base de datos "Archin" del ministerio de cultura francés

en la siguiente página
http://www.anarkasis.com/eroticon/venus_03_1/

justo en el cometario del inicio esta el enlace, mas abajo, junto a la Olympia escribo que antes de tirarse a la piscina se paseen ese enlace....
Bueno pues aquí lo repito

No hay nada como tener las fuentes ¿verdad?


por cierto, las imágenes que tomas en "mashistoria", me las "fusiló", por lo que me estas "fusilando" la imagen. a ti OFICIALMENTE Vigi te autorizo, esta y la que quieras, pero paco romero además de no indicar la procedencia no tuvo ni la vergüenza de poner el enlace bien despues de echarle la charla hace ya casi 4 años.


Un saludo
Anarkasis
 
Anarkasis gracias por el enlace, joder eso si que son fuentes, muchas gracias.

Ya he visto que te las ha fusilado, yo las cojo sin fijarme de donde, si es buena en cuanto a la resolución la coloco, a partir de ahora me fijaré a quien se la 'robo'.

Un saludo.
 
castigo 7-9-6
leer, el retrato de Dorian Grey
Oscar Wilde.
 
Ya lo he leido!!!!!!!!!!
 
oscar conoció bien seguro a Toulouse, o como se escriba, unas cuantas cogorzas se piyaron, quizas el encaje con la novela... las descripciones del gabinete con decoración japonesa etc. esten mas por allí que con Manet,
Aubrey Vincent Beardsley tuvo unos "escarceos, rozes, y se supone revolcones de camino al huerto" con el, tambien tenía gusto por lo japo, ¿pudiera ir por ahí diogenes?

un saludo
Anarkasis
 
pudiera ser anarkasis, como tambien, que el ataque de la época, a sus estilos y costumbres, con sus rechazos y desprecios, unificase sus fijaciones,... la estética de la belleza, bajo cualquier concepto artístico, y D.Gray es la renuncia, del yo, por el todo, (todos lo quisieramos para nosotros)
 
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